Mi vuelo se retrasó una hora, lo que me hizo perder mi conexión. A pesar de ello, el personal se negó a ayudarme, alegando que no era responsabilidad suya. Su comportamiento fue inaceptable: desorganizado, grosero y poco profesional. Me alarmó especialmente la aparente expectativa de recibir un pago a cambio de una ayuda básica, indicaciones o información. Esta conducta me hizo sentir inseguro y plantea serias dudas éticas sobre este vuelo y el trato general que se da a los pasajeros.